miércoles, 30 de septiembre de 2009

Debemos organizarnos para crear los recursos que permitan la investigación

El corazón de una facultad de derecho debiera de ser la biblioteca. La existencia de una colección completa y ordenada de obras jurídicas clásicas y actuales es esencial para el estudio y creación de obras jurídicas, pronunciamientos judiciales y la práctica de la abogacía. Está de más señalar que los recursos disponibles para un investigador del derecho en Guatemala son extremamente limitados, si bien hay algunas bibliotecas que contienen algunos tomos importantes no existe una biblioteca de derecho que permite a un estudiante o investigador informarse sobre cualquier tema. Podemos ver en los mismos trabajos de estudiantes de derecho que por lo general se basan en obras clásicas del derecho pero pocas veces en libros o artículos actuales, incluso los pronunciamientos de los tribunales se basan en libros clásicos y pocas veces en obras actuales y especificas. Con el avance del derecho y la tecnología los tratados generales del derecho han sido poco a poco remplazados por obras puntuales sobre temas específicos y esas obras son difíciles de conseguir en el país.
Si bien el hecho que muchas tesis ahora están disponibles en las páginas web de las bibliotecas de varias universidades, los investigadores tienen aun que acudir a cada una para realizar búsquedas y no existe para las revistas de derecho, cuyos artículos eluden al investigador cuando lo necesita al menos que acuda a cada tomo a revisar sus contenidos, lo cual hace su labor aún más ardua y tardada. En otros países la tecnología a permitido crear inmensas bases de datos que centralizan toda esa información (lexis nexis, westlaw, etc). Está claro que no podemos competir con los recursos que se encuentran en tales bases de datos, que con creces superan todos los libros, y no solo los de derecho, de la biblioteca más grande de nuestro país, sin embargo si queremos tener oportunidades de investigar adecuadamente y competir tanto académicamente y como profesionales en un mundo globalizado, es vital que mejoremos los recursos disponibles para investigar. No es raro ver incluso que extranjeros actúan como expertos en derecho guatemalteco dentro de procesos en otras jurisdicciones, y la falta de recursos es gran causa de ello, lo cual nos está cerrando espacios que por lógica debieran de ocupar expertos en derecho nacional. Si bien no existen colecciones verdaderamente completas para un investigador, si existen varias colecciones significativas en manos privadas, el problema es que los estudiantes e investigadores no tienen acceso a ellas. Si realmente queremos darle oportunidades a nuestros investigadores es necesario que nos organicemos, ninguna facultad de derecho en si tiene los fondos para adquirir una suscripción de lexis nexis o mantener una colección completa y actualizada de libros, pero uniéndonos podemos crear un espacio donde cada quien aporta sus colecciones propias (manteniendo la propiedad de los mismos) a una colección común, donde a cambio de prestar sus obras a los demás que hayan aportado y a los estudiantes tendrá acceso a los libros aportados por los demás, de esta forma tendremos un espacio con recursos aptos para la investigación y evitaremos que los estudiosos adquieran varias veces el mismo libro. Un espacio que mantenga en orden las colecciones aportadas por sus titulares (quienes las podrían retirar en cualquier momento) sería un importante inicio para la creación de un centro apto para el estudio del derecho. Si no tenemos los recursos por lo menos deberíamos de organizarnos. Lo propongo y pongo mis libros en la mesa.

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